Este jueves dio inicio en La Plata el juicio por el asesinato de Juan Calvente, simpatizante de Independiente, ocurrido el 15 de enero de 2022 cuando viajaba en la caravana de la barra y las peñas del Rojo hacia un partido frente a San Lorenzo en el estadio Uno de La Plata. El caso forma parte de uno de los episodios más difíciles de comprender en el fútbol argentino.

El hecho se dio en el marco de un torneo de verano en el que participaron también Boca Juniors, Talleres de Córdoba, Colo Colo y Universidad de Chile. El encuentro estaba previsto para las 21:15, y la seguridad había planificado un operativo para trasladar a las hinchadas con suficiente antelación. La hinchada de San Lorenzo, conocida como La Butteler, salió primero desde el Nuevo Gasómetro. En la Autovía Buenos Aires-La Plata, en el kilómetro 11, vecinos del asentamiento Rancho Grande impedían el paso para reclamar por un servicio eléctrico que llevaba más de 24 horas sin suministro; el corte dejó un carril disponible y, pese a que La Butteler logró avanzar caminando, dos horas después, alrededor de las 19, llegó la caravana Roja, compuesta por más de 20 micros.

Los líderes de la barra de Independiente, Los dueños de Avellaneda, intentaron intervenir para permitir el paso, pero no hubo acuerdo. Desde los primeros cinco micros de la agrupación descendieron cientos de simpatizantes para despejar la zona por su cuenta. Aunque había presencia policial, estos actos se desarrollaron fuera de una coordinación adecuada y, en pocos minutos, la barra Roja logró dispersar el piquete con corridas y enfrentamientos. El problema fue que las peñas que iban detrás quedaron desorientadas y quedaron varadas. Calvente viajaba en uno de los últimos tres micros.

Al intentar atravesar la zona, apareció a la vera de la autopista un grupo armado y, a partir de ese momento, se desató un episodio violento que terminó con la muerte de Juan Calvente. Este hecho dio inicio al debate judicial que hoy se instala en La Plata y que promete ampliar el foco sobre la convivencia entre barras, seguridad y violencia en el fútbol.

La familia de la víctima, y especialmente su hermana Daniela Calvente, trasladó un mensaje claro durante las primeras jornadas del proceso: buscan justicia, no venganza. Daniela sostuvo que lo justo sería que los responsables y sus familias paguen, en la medida de lo posible, el daño causado, para que la familia afectada pueda reconstruirse aun cuando no se pueda devolver lo perdido.