Racing arrancó mejor y terminó imponiéndose 2-0 en el balón detenido del complemento, dejando a Boca en una situación límite. Pero todo cambió cuando Enner Valencia ingresó al encuentro: a sus 36 años, el delantero ecuatoriano mostró una lectura precisa del área y se convirtió en el protagonista de una remontada histórica para el conjunto de Rodolfo Arruabarrena.

Valencia no llegó a cabecear de manera típica; su puesta en escena fue de presión constante y definición contundente con la cabeza. En menos de 35 minutos, el atacante clavó tres remates que voltearon el marcador y dieron vuelta una historia que parecía condenada al fallo. No fue casualidad: hubo trabajo colectivo para generar las situaciones, y Valencia capitalizó cada una de ellas.

La clave táctica del entrenador se plasmó en la segunda mitad: Arruabarrena modificó el esquema, situando a Valencia y Sebastián Villa como delanteros, con Ascacibar y Velasco en la construcción, para formar un 4-2-4 que apostó por la contundencia arriba. Con ese dibujo, Boca logró desnivelar a la defensa de Racing, que ya no pudo sostener el ida y vuelta propuesto por los de casa.

El primer gol de Valencia llegó tras un córner desde la izquierda ejecutado por Blanco. El segundo apareció en un centro con rosca de Villa, y el tercero, ya en el tramo final, fue resultado de un centro desde la derecha servido por Palacios. Tres cabezazos que no dieron margen a la incertidumbre y que dejaron a Racing sin respuesta.

La emoción contagió a la gente de Boca: apenas terminó el encuentro, los hinchas se volvieron a volcar al campo para agradecer la hazaña de Valencia y de todo el equipo, con La Doce como protagonista de los cánticos que se repetían en las tribunas. Un triunfo que quedó marcado como una jornada para el recuerdo en la historia del club.

Con este triunfo, Boca avanzó a las semifinales y quedó a la espera de Banfield, su próximo rival en la búsqueda del trofeo de la Copa Argentina.