El caso parte de Diego San Jorge, un piloto chileno con más de 24 años de trayectoria como piloto comercial, que pasó por empresas de LATAM como LAN, voló para Vietnam Airlines y trabajó en Hong Kong Express. En distintos destinos observó el mismo problema: pese a años de estudio y entrenamiento, en las capacitaciones continuas terminaba repitiendo errores.
San Jorge explicó que, tras revisar manuales y material teórico durante mucho tiempo, ciertos conocimientos no quedaban en la memoria a largo plazo. En su proceso de búsqueda de soluciones se topó con la curva del olvido, propuesta por el psicólogo experimental Hermann Ebbinghaus, que señala que la memoria degrada patrones que no se repiten y que la retención depende de la exposición al conocimiento.
El proyecto cobró impulso cuando se unió al equipo Hugo Gisande, experto en marketing y data mining, quien pasó a ser socio global. Según Gisande, está científicamente comprobado que, si los conocimientos no se practican, se pierden rápidamente: en un experimento real sobre la curva del olvido, se observó que en 48 horas se olvida el 70% de lo aprendido si no se aplica.
La ruta de inspiración también incluyó a Daniel Kahneman y sus investigaciones sobre los dos sistemas de pensamiento —uno rápido e intuitivo y otro más lento y analítico— así como la distinción entre lo que “experimenta” la persona y lo que “recuerda”. Estas ideas le sirvieron a San Jorge para entender que recordar una vivencia no equivale automáticamente a haber retenido el conocimiento.
Con estas bases, nació una solución orientada a elevar la capacitación no solo en aerocomercial, sino en entornos educativos en general: una plataforma de aprendizaje impulsada por inteligencia artificial basada en el concepto de assessment for learning, es decir, un sistema que enseña y evalúa a la vez, de forma adaptativa. El núcleo es el microaprendizaje adaptativo: el sistema estima la curva de olvido de cada usuario, identifica qué conocimientos se degradan y los refuerza mediante microestímulos personalizados.
El nombre de la plataforma es TestU, derivado de “testear” la memoria. Además de pruebas, cuenta con un tutor de IA que acompaña al usuario y personaliza el proceso: la aplicación mide el desempeño, predice el olvido y genera repasos ajustados a las necesidades individuales.
Según la fuente, esta iniciativa busca trasladar la idea de aprendizaje continuo tanto a la cabina de un piloto como a aulas y otros ámbitos, mediante una metodología que, en la práctica, prioriza la retención de conocimientos activos sobre la mera evaluación. Aún falta detallar su implementación operativa y resultados ampliados, pero la propuesta posiciona a TestU como una propuesta de capacitación basada en ciencia cognitiva y tecnología de punta.



