En medio de la divulgación de un dato adverso, el Ejecutivo insiste en que el Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) de septiembre, elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella, refleja más bien una oscilación de corto plazo que una tendencia negativa clara. El indicador bajó 5,9% y se ubicó en 1,94 puntos, y desde la Casa Rosada surgieron argumentos para mitigar el impacto de la caída.
Una fuente con acceso directo al despacho presidencial explicó a Infobae que se trata de un índice “fluctuante”: en agosto superó los 2 puntos, mientras que el mes anterior había quedado por debajo. En Balcarce 50 añadieron que estas variaciones dificultan el análisis y describieron la trayectoria como un patrón en zigzag, con subidas y bajas frecuentes. Otro funcionario cercano al equipo de Milei sostuvo que, si bien el promedio de la lectura Di Tella suele situarse estable alrededor de la mitad de la escala, se observan oscilaciones menores que, en su interpretación, no indicarían un fallo de medición sino cambios en la ponderación de los datos.
La semana también fue difícil para la economía en otros frentes. El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que la actividad cayó 1,4% interanual en julio y 2,9% respecto de junio en la lectura desestacionalizada. Además, la pobreza alcanzó el 32,3% de la población en el primer semestre. En los mercados, el riesgo país cerró el 25 de septiembre en 609 puntos básicos, su nivel más alto desde abril, y el S&P Merval descendió 1,57%, con caídas en acciones y bonos argentinos. Por su parte, J.P. Morgan redujo a 1,5% su proyección de crecimiento para la economía argentina en 2026, tras el dato de actividad de julio.
Ante las críticas de Milei a los datos del EMAE (Estimador Mensual de Actividad Económica), desde el oficialismo buscaron explicar la postura. Señalaron que, cuando se construye un indicador desestacionalizado, éste “se apoya en la historia” y que, si la economía atraviesa cambios estructurales, estas lecturas pueden resultar imprecisas. En la Casa Rosada insistieron en que no hay planes de modificar la metodología a corto plazo y aclararon que Milei intenta señalar que las fluctuaciones de las series reflejan variaciones en la ponderación, no fallas de medición. Subrayaron que la intención es contextualizar que la dinámica actual dificulta una lectura simple de los indicadores.



