El análisis sobre el consumo masivo en Argentina es hoy tema de disputas públicas, con preguntas sobre si la demanda sube, baja o se mantiene estable. Más allá de la polémica electoral, lo que está en juego es el poder de compra de los hogares y el comportamiento de las compras en góndolas y carritos.

El año llega con una caída inicial en el consumo masivo, seguido de una meseta cercana al cero por ciento de crecimiento y con proyecciones que mantienen ese tono para lo que resta del periodo, extendiéndose incluso hacia el 2027. Con la demanda estabilizada en niveles bajos, las familias ajustan sus compras a la capacidad de gasto disponible en el corto plazo.

El Gobierno, con el presidente Javier Milei a la cabeza, sostiene que el consumo privado está en alza, medido por el Indec, mientras el consumo masivo no muestra señales claras de repunte en la experiencia cotidiana de compra.

Al explicar la diferencia, el consumo privado es la variable macro que abarca el gasto de un hogar en bienes y servicios diversos, desde energía y alquileres hasta servicios de salud, indumentaria y viajes. En el primer trimestre, ese gasto registró una suba interanual de 2,7%, y, desestacionalizado, avanzó 0,8% frente a los tres meses previos. En cambio, el consumo masivo refleja, principalmente, la capacidad de gasto real de los hogares y no siempre coincide con el dato macro.

Antonio Aracre, economista cercano al gobierno, admite que la “batalla cultural” aún no está ganada y que los indicadores de cuentas nacionales siguen mostrando una dinámica de crecimiento débil. En su razonamiento, compara con Europa, donde se entiende que decisiones como pagar tarifas ya no son gratuitas; en Argentina, ese gasto a veces se percibe como un impuesto adicional, lo que complica la lectura del consumo desde la experiencia cotidiana del ciudadano.

Arthur de Oliveira, CEO de NielsenIQ para el Cono Sur, describe la situación local del consumo masivo como una foto de estabilidad cercana a 0% interanual en lo que va del año. En diálogo con Infobae, el ejecutivo brasileño añadió que la mejora macro aún no se ha traducido en una recuperación equivalente del consumo diario: el consumidor continúa evaluando precio, valor y conveniencia al momento de comprar.

NielsenIQ, que monitorea la evolución de productos de consumo masivo, señala que, a pesar de algunos movimientos macro, no hay un repunte claro en la demanda de este segmento en la realidad cotidiana de las góndolas argentinas.