El Gobierno coloca la desinflación como eje central de su gestión ante un año electoral clave. En septiembre se esperan datos mixtos: la inflación mensual podría situarse por debajo de 2%, pero las proyecciones descartan perforar el 1,7% registrado en agosto, el más bajo en 14 meses.
Aunque septiembre no muestra una marcada estacionalidad, el incremento de los precios de los alimentos hizo que la inflación siga presionada por ese rubro, que tiene una alta ponderación en el IPC. Por eso, las consultoras que siguen mes a mes la evolución de precios no esperan que se repita el 1,7% de agosto.
Por otra parte, la inflación mayorista aceleró en agosto debido al alza del petróleo, lo que presuntamente podría trasladarse a los precios minoristas.
La decisión de YPF de no incrementar los precios de los combustibles en las estaciones de servicio ayudó a que septiembre no cerrara con un salto inflacionario mayor, aunque queda la duda de si ese ritmo se mantiene en octubre, ya que el precio del Brent continúa en torno a 100 dólares.
Si se mantiene una inflación por debajo del 2% mensual, el acumulado anual podría situarse alrededor del 30%, ligeramente por debajo del 31,5% registrado el año anterior.
Para 2027, el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del BCRA proyecta una inflación anual cercana al 20%.
El equipo económico busca que ese escenario de desinflación pronunciada acompañe el proceso electoral. El exministro Luis “Toto” Caputo insistió en que la base monetaria permanecerá contenida y que no conviene emitir pesos para comprar dólares.
El objetivo es mantener muy estable el tipo de cambio y los agregados monetarios, para favorecer una baja gradual de la inflación. El Gobierno ya dejó claro que no habrá un plan de estímulo monetario para reactivar la economía de cara a las elecciones, por el riesgo de que ese dinero termine yendo a la compra de divisas.
En una presentación reciente, el ministro de Economía afirmó contar con suficiente margen para enfrentar una corrida cambiaria: hasta 75.000 millones de dólares disponibles para atender la demanda, desglosados en 40.000 millones mediante swaps con Estados Unidos y China y 15.000 millones para operaciones en futuros.
Además, se suman las compras del Central en 2026, estimadas en 20.000 millones de dólares. Hasta ahora, el banco monetario ha adquirido 14.500 millones y, aunque no resulta sencillo alcanzar ese objetivo para fin de año, podrían existir otros ingresos en divisas que fortalezcan las reservas.
Por lo pronto, el dólar mayorista cerró la jornada de ayer con movimientos moderados.



