Un local destinado a shows y fiestas, ubicado en la avenida San Martín al 4200 (entre San Juan y La Pampa), se convirtió en escenario de una de esas escenas habituales en contextos de mayor tensión laboral: cientos de personas aguardaron para obtener un número que les permitiera competir por uno de los 70 puestos de trabajo ofrecidos. Aunque la entrega de números no estaba prevista, se dispuso de esa mecánica ante la masiva concurrencia y la necesidad de ordenar la lista de postulantes.

La vacante contemplaba puestos diversos: jefes de sala, cajeros, bartenders, administrativos, acomodadores, personal de producción y técnico, además de camareros. La convocatoria atrajo a individuos de distintas edades, desde quienes buscaban su primer empleo hasta quienes estaban desocupados desde hacía meses y quienes buscaban una segunda fuente de ingreso. También había postulantes que habían perdido su vínculo laboral con el acuario de la ciudad, que atraviesa un proceso de crisis que podría derivar en quiebra.

En declaraciones recogidas por un canal local, una mujer que llegó a la fila a las 5:30 de la mañana comentó que la desocupación en la ciudad es alta y que llevaba tres meses buscando trabajo. Sus palabras reflejan, a nivel personal, una percepción compartida por muchos habitantes: la situación económica empuja a salir a buscar oportunidades incluso en horarios tempranos.

La situación de Mar del Plata se inscribe en una dinámica nacional marcada por la caída del consumo, asociada a la política económica implementada por el gobierno de Javier Milei. En términos oficiales, la ciudad registra una tasa de desocupación de 9,9% sobre la Población Económicamente Activa (PEA) del distrito General Pueyrredón, lo que equivale a unos 34 mil desocupados. Con esa cifra, la ciudad figura entre los tres aglomerados con mayor desempleo, detrás de Gran Rosario (11,5%) y Gran Córdoba (10,5%). A nivel nacional, el promedio de desocupación se sitúa en torno al 7,9%.

La comparación con el mismo periodo de 2025 muestra un costo laboral creciente: la desocupación en General Pueyrredón subió 3,6 puntos porcentuales en un año, con variaciones que explican la mayor demanda de empleo en distintos sectores. Casos como Berazategui, en la provincia de Buenos Aires, ilustra la magnitud del fenómeno: una parrilla musical local anunció 15 puestos disponibles y, pese a ello, se formaron colas de más de tres cuadras y tiempos de espera superiores a las siete horas para ser entrevistados.