La tranquilidad con la que Boca encaraba sus tres frentes —torneo local, Copa Argentina y Copa Sudamericana— comenzó a resquebrajarse por la lesión de Leandro Paredes, ocurrida en el encuentro frente a Instituto por la liga. La caída por 1-0 ante Vasco Da Gama, que significó el fin de una racha invicta de 17 partidos, dejó al equipo al borde de la revancha prevista para el martes y obligó a Rodolfo Arruabarrena a replantear un calendario sumamente exigente en el que, en apenas 20 días, podría resolverse todo: decidir si el capitán continúa como columna para sostener el rendimiento en las tres competiciones.

Fueron los brasileños los que dejaron al descubierto las limitaciones de Boca sin Paredes. Aunque ya se sabía que el equipo pierde peso con su ausencia, lo sucedido en la Bombonera, especialmente en el primer tiempo, fue duro para las expectativas de una revancha favorable. No se trata solo de arriesgar por arriesgar: hay quienes sostienen que las conversaciones entre Arruabarrena y Paredes se intensificaron tras la derrota ante Vasco con miras a un posible regreso la semana próxima, pero avanzar en esa dirección podría comprometer el futuro inmediato del club.

“Sabemos lo que significa Leandro para nosotros. Él aporta la pausa que necesitamos, pero no creo que su presencia haya cambiado el resultado de hoy. Contamos con jugadores que ya demostraron que pueden rendir. Hoy no fue nuestra mejor versión”, reconoció el entrenador tras el encuentro, dejando en claro el peso específico del capitán sin adelantar una ruta definitiva para su recuperación.

Con Talleres como primer compromiso, el viernes próximo, y la revancha ante Vasco el martes siguiente, además de los clásicos ante Independiente (el 25 de octubre) y River (el 1° de noviembre), Arruabarrena debe replantearse la estrategia. La idea original era guardar a Paredes para el superclásico en la Bombonera; sin embargo, el andar de la mitad de cancha —con Williams Alarcón, Carlos Palacios, Milton Delgado y Santiago Ascacibar— dejó dudas y abrió la posibilidad de que el capitán se anime a arriesgar para la revancha continental.

Desde el entorno del mediocampista se señala que se trata de la misma lesión que complicó su rendimiento antes de la Copa del Mundo y que lo dejó fuera ante Universidad Católica por la Libertadores (desgarro grado II en el isquiotibial). Aun así, Paredes, que convive con la dolencia desde hace tiempo, conoce su cuerpo y, si no siente dolor, podría viajar con el plantel, someterse a la prueba previa y decidir a último momento si está para partir como titular en la revancha de la Sudamericana.

En definitiva, Boca y su técnico enfrentan una decisión clave: equilibrar la necesidad de competir al máximo en tres frentes con la prudencia necesaria para conservar al capitán para el tramo decisivo del año.