En un hito para la neurociencia y la inteligencia artificial, investigadores de Google Research, junto al HHMI Janelia Research Campus, la Universidad de Harvard y la Universidad de Princeton, lograron mapear por completo el cerebro y el sistema nervioso central de una mosca de la fruta adulta (Drosophila melanogaster). El conjunto de datos, bautizado MaleCNS v1.0, registra más de 166.000 neuronas, aproximadamente 125 millones de conexiones sinápticas y cerca de 11.700 tipos de células. Para dar tamaño humano, se suele recordar que el cerebro humano tiene en torno a 86.000 millones de neuronas.

El proceso para reconstruir este conectoma —el mapa tridimensional del cerebro y del sistema nervioso— implicó cortar miles de secciones ultrafinas del insecto y fotografiarlas con microscopía electrónica, lo que generó millones de imágenes en 2D. Después, se aplicaron herramientas avanzadas de inteligencia artificial para alinear y ensamblar esas imágenes y obtener un modelo 3D con resolución celular. El resultado no solo cubre el cerebro sino también el equivalente a la médula espinal (el cordón nervioso), lo que facilita rastrear por primera vez el flujo de información desde las señales sensoriales hasta las respuestas motoras.

Poco después de que Google liberara esta gigantesca base de datos, la comunidad de desarrolladores comenzó a explorar el conectoma en simuladores. El ingeniero Alex Wormuth integró el modelo cerebral en el videojuego Doom. En esa prueba, cada fotograma genera 3.335 señales de brillo y 811 de color que estimulan las neuronas sensoriales del cerebro digital, disparando más de 25 millones de conexiones para tomar decisiones. El sistema también incorpora mecanismos de aprendizaje: el daño no fatal dentro del juego activa un refuerzo en las células dopaminérgicas PPL101. Otros programadores entrenaron al mapa cerebral para interactuar con títulos como Super Mario 64 y Beat Saber.

Además, Wormuth dio origen al proyecto Stonkfly, que expone el cerebro simulado de 166.700 neuronas a gráficos financieros para operar criptomonedas. Cuando el portafolio simulado genera ganancias, la simulación libera dopamina en 15 células neuronales; ante pérdidas, se activan dos células aversivas. Paralelamente, otros entusiastas utilizaron la red biológica digital para lanzar tokens en plataformas financieras, diseñar tipografías descargables y clasificar correos electrónicos, entre otras aplicaciones.