La discusión entre Julián Álvarez y Lautaro Martínez dejó de existir para dar paso a una nueva etapa: la dupla de ataque que acompañará a la Selección en este ciclo. Con la ausencia de Lionel Messi y un horizonte por definir, el cuerpo técnico sabe que la construcción deberá girar alrededor de la dupla ofensiva, que ganará minutos desde el inicio en el partido ante Bolivia, a las 21, en el Mario Alberto Kempes.

A Scaloni le gusta el esquema que se asienta en una línea de cinco detrás y dos volantes que aportan profundidad por las bandas (5-3-2 o 3-5-2, según quién participe por las puntas). Por eso, para algunos, la salida de Messi podría abrir la puerta a un cambio de dibujo; sin embargo, el entrenador mantiene que, a la hora de definir, la principal virtud del equipo reside en la combinación de mediocampistas con capacidad de pase. La presencia de dos atacantes de referencia, como serían Julián y Lautaro, encaja mejor con esa lógica, permitiendo mayor penetración por los costados.

A pesar de las dudas que genera la baja del capitán histórico, la Scaloneta no plantea un cambio de sistema. Scaloni sostiene que en Argentina hay mediocampo con técnica para sostener un juego de posesión y que la propuesta seguirá siendo 4-4-2: pases cortos, compactación y una idea que prioriza la circulación de la pelota por encima de transiciones rápidas. Esa identidad, según el entrenador, no se negocia, aunque el equipo pueda adaptarse a otras variantes tácticas cuando la situación lo requiera.

En ese marco, Matías Manna, miembro del cuerpo técnico, dejó entrever en una carta publicada tras la despedida de Messi cuál es la filosofía que sostienen. Propone un modelo de dominio por la pelota, con el centro del campo poblado y una mayor presencia de mediocampistas que se acerquen a los delanteros, enfatizando el juego corto y la idea de “La Nuestra” como marca desde el Sur Global. Sostiene que la Selección debe entrenar con esa identidad para que, con el paso del tiempo, esa forma de jugar se consolide y se transmita como sello característico de Argentina.

Así, Julián y Lautaro asumirán juntos la responsabilidad de iniciar la construcción de la Argentina que viene, con un equipo diseñado para competir desde la posesión y la solidaridad colectiva, y con el Kempes como escenario del primer capítulo de esta nueva era.