Un abogado penalista de Nuevo México presentó ante el Tribunal Supremo del estado un recurso en el que figuran nombres de testigos que no existían y documentos que nunca habían sido redactados, tras haber empleado ChatGPT para ayudar a armar la defensa de un hombre condenado por asesinato.
El caso involucra a Oscar Renee Sandoval, a quien el año pasado le dictaron cadena perpetua por el asesinato de la madre de sus hijos. En el marco del recurso para apelar la sentencia, el letrado incluyó testimonios ficticios y informes policiales que no fueron elaborados.
Al detectar los errores, el abogado, Stephen Aarons, dijo que había utilizado ChatGPT, el chatbot de OpenAI, y afirmó no haber sido consciente de hasta qué punto la inteligencia artificial puede generar información falsa. Descritas por él como un “error de buena fe”, estas declaraciones no fueron suficientes para convencer a la corte.
La jueza C. Shannon Bacon cuestionó su manejo durante la audiencia, subrayando que el uso de IA en procesos judiciales ya conlleva riesgos conocidos y que la profesionalidad exige verificar la veracidad de todo lo presentado ante el tribunal.
El tribunal declaró a Aarons culpable de desacato por no corroborar la exactitud de la documentación que presentó. Además de la multa de US$5.000, la corte remitió el caso al Colegio de Abogados de Nuevo México para que determine si corresponde imponer medidas disciplinarias adicionales.
Aarons aseguró públicamente que se arrepiente y sostuvo que se trató de un error de buena fe. Reconoció, asimismo, que el episodio evidencia los peligros de confiar en una tecnología capaz de generar información engañosa y no verificada.



