Un data center operado por Meta en Odense, Dinamarca, está canalizando el calor residual de su sistema de refrigeración hacia la red de calefacción de la ciudad. La iniciativa convierte la energía térmica generada por los servidores en calefacción para hogares cercanos, aprovechando una infraestructura ya existente de calefacción urbana. Meta describe el proyecto como una cuestión de escala más que como un avance técnico inédito.

En este tipo de instalaciones, la mayor parte de la electricidad consumida se transforma en calor: se estima que aproximadamente el 90% de la energía eléctrica termina liberándose como calor. A diferencia de otros casos, donde este calor se libera al exterior sin aprovechamiento, Odense integra esa energía a la red de calefacción local.

Se calcula que cerca del 40% del consumo de un data center se destina a la refrigeración de los equipos, y la energía sobrante se emite como calor de baja temperatura. El calor generado por el aire expulsado habitualmente no alcanza temperaturas suficientes para calentar edificios por sí solo, por lo que se requieren procesos adicionales para distribuirlo entre las viviendas.

El proceso técnico implica que el agua de la red municipal circula por las unidades de refrigeración del centro y absorbe el calor residual de los servidores. Posteriormente, esa agua se dirige a una planta cercana equipada con bombas de calor de amoníaco, que incrementan aún más la temperatura antes de distribuirla.

El sistema fue diseñado por la firma Ramboll para Fjernvarme Fyn, el operador de calefacción urbana local. El objetivo es elevar la temperatura del agua entre 70 y 75 °C (158–167 °F), nivel necesario para alimentar los radiadores domésticos cuando el agua regresa a la red principal de distribución.

“Este proyecto es relativamente único por la magnitud de nuestra red de distribución”, comentó Jan Strømvig, director de Fjernvarme Fyn, añadiendo que Meta ubicó sus instalaciones dentro de esa red, lo que facilita una transferencia de energía eficiente en todo el sistema. Por su parte, Lauren Edelman, experta en energía de Meta, subrayó que las bombas de calor y los sistemas de captación de calor no son novedad, pero “lo novedoso es la combinación de estos dos elementos a una escala hipertrófica”.

Según Ramboll, la instalación canaliza alrededor de 45 MW directamente a la red de calefacción de Odense, lo que la habilita como la mayor bomba de calor de Dinamarca. Esa capacidad permitiría una recuperación anual de aproximadamente 215.000 MWh, suficiente para calentar más de 12.000 hogares en la región. Los datos han variado a lo largo de las fases del proyecto: en etapas anteriores Meta indicaba cifras menores, alrededor de 6.900 hogares y 100.000 MWh; tras una expansión posterior, las cifras citadas rozaban los 165.000 MWh.