Un grupo de veinticinco matemáticos premiados con la medalla Fields suscribió una carta abierta en la que advierte sobre el impacto de las herramientas de inteligencia artificial en el trabajo intelectual de la comunidad. Los signatarios señalan que la competencia entre empresas por resolver problemas matemáticos emblemáticos, tratándolos como simples hitos de referencia, perjudica tanto a la ciencia como a sus practicantes.

Según los firmantes, las capacidades de los modelos de lenguaje de gran escala (LLM) crecieron de forma notable en los últimos meses, hasta el punto de poder abordar problemas que permanecían sin resolver en distintas áreas de las matemáticas. Aquel avance no genera, sin embargo, un consenso unánime entre los matemáticos que impulsan la iniciativa: sostienen que los objetivos de las empresas de IA y los de la comunidad matemática están “profundamente desalineados”.

La carta llega poco después de la Declaración de Leiden, publicada en junio por un grupo de trabajo de matemáticos que analizó el efecto de las demostraciones generadas por LLM en la disciplina. Ese documento ofreció recomendaciones para matemáticos, instituciones académicas y responsables de políticas públicas ante la irrupción de estas herramientas.

Los signatarios de la nueva misiva plantean que el problema no es exclusivo de las matemáticas, sino que forma parte de un conjunto más amplio de “problemas de alineación” que afectan a diversas profesiones científicas y creativas, y a la sociedad en general. La comparación se extiende a la ingeniería de software y a otros ámbitos donde la IA ya modificó los flujos de trabajo habituales.

La carta describe la investigación matemática como una disciplina dedicada a entender las estructuras fundamentales de formas, números y fenómenos naturales, sostenida por un cuerpo de ideas, métodos y abstracciones desarrollado a lo largo de generaciones. Los problemas más conocidos históricamente funcionaron como hitos: sus soluciones requerían un proceso posterior de debate, simplificación y discusión previa para que pudiera ser presentada de forma comprensible para estudiantes de grado y posgrado.

Los autores destacan a la comunidad matemática como “una versión en miniatura de la humanidad”, integrada por personas con enfoques diversos pero unidas por valores compartidos. Estudiantes e ideas son, para ellos, los recursos más valiosos de la profesión, y su desarrollo requiere charlas, conversaciones privadas y escritos detallados que conectan ideas nuevas con trabajos previos.

La carta advierte que la resolución de problemas es únicamente una herramienta al servicio de un objetivo mayor: la comprensión conceptual. Perder esa distinción podría convertir la herramienta en un obstáculo para el progreso. Asimismo, alertan sobre la “producción masiva y acelerada” de afirmaciones de verdadero o falso, lo que, a su juicio, podría erosionar la base misma de la disciplina y su confianza en el conocimiento.