Este lunes, una delegación del Fondo Monetario Internacional dio inicio a una agenda intensa de reuniones en Buenos Aires, al mando de Joyce Wong. La economista de nacionalidad portuguesa fue designada como la nueva jefe de la misión para Argentina, en reemplazo de Bikas Joshi. La designación se anunció el 27 de julio, durante la visita de Kristalina Georgieva, cuando la titular del FMI se reunió con el presidente Javier Milei y su gabinete ampliado en la Casa Rosada.
Durante las próximas dos semanas, Wong planea encuentros con integrantes del equipo económico de Luis Caputo, así como con empresarios, analistas y representantes de diversos actores sociales. La profesional ya conoce bien la Argentina: durante la gestión de Mauricio Macri formó parte de misiones en las que asumió la responsabilidad de Argentina, Jamaica, Honduras, Guatemala y El Salvador, en la period de Roberto Cardarelli al frente del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI.
Quienes la conocen destacan su trayectoria dentro del FMI y su “buen apetito” personal, con gusto por la carne vacuna y el asado. En el plano académico, se doctoró en Economía en la Universidad de Nueva York (NYU), a diferencia de otros pares que provienen de MIT, Princeton, Harvard, Chicago, Yale, Stanford y Berkeley.
En cuanto a sus áreas de investigación, Wong se ha enfocado en la desigualdad, el trabajo y las decisiones de los hogares. Dentro del FMI, orientó su mirada hacia la región, estudiando la inclusión financiera de empresas aunque con rezagos en la inclusión de hogares, y analizó la relación entre crecimiento, desigualdad y estabilidad financiera, además de las brechas de género en la participación laboral en América Latina y el Caribe.
Tras cubrir Argentina en 2018, dirigió la misión de Yemen y Djibouti. Luego se desempeñó como mano derecha del titular del BID, Ilan Goldfajn, acompañándolo en varios viajes como asesora principal y jefa de gabinete en funciones virtuales. En 2024, afirmó que para impulsar el crecimiento económico los gobiernos pueden optar por aumentar el gasto público o reducir impuestos, e incluso bajar tasas, pero advirtió que tanto un gasto excesivo como impuestos muy bajos pueden generar deudas insostenibles.
En 2025 condujo una investigación conjunta BID-FMI sobre crecimiento, crimen e inseguridad y su vínculo con el estancamiento económico en América Latina y el Caribe. En 2026 fue nombrada economista senior en la División de Análisis y Estrategia Regional del Departamento de Oriente Medio y Asia Central del FMI, área en la que ya había monitoreado el rol de las empresas estatales. Desde este lunes, lidera su primera revisión formal del programa con Argentina.



