Boca recibió a São Paulo en la Bombonera para abrir la serie de cuartos de final de la Copa Sudamericana y se llevó el triunfo por la mínima gracias a un gol de Miguel Merentiel. En los dirigidos por Rodolfo Arruabarrena, Leandro Paredes —capitán y seleccionado mundialista en Qatar— volvió a ser el referente, aun con molestias en el isquiotibial izquierdo que, según se especulaba, podrían haber dejado fuera del encuentro en otras circunstancias.

El desarrollo mostró a Boca con más dudas que certezas, especialmente en el primer tiempo. La visita salió decidido a presionar alto y a jugar mano a mano, incomodando al dueño de casa y limitando la circulación de los mediocampistas. En la etapa inicial, Boca apenas logró generar juego asociado y se acercó con más esfuerzo que claridad. São Paulo estuvo cerca de adelantarse en dos situaciones claras: un cabezazo mostrado por Álvaro Montero que se consiguió salvar a centímetros de Luciano y una pérdida en la última línea que terminó con un penal para Calleri, que no pudo convertir tras la buena lectura de la jugada colectiva.

En el complemento, la historia tuvo un giro poco previsto. Paredes, de la nada, viBió una apertura clave: ejecutó una acción poco común, moviéndose de manera que dio inicio a un pase sin rozar la pelota que desarma la marca rival y activa la jugada que desembocó en el gol de Merentiel. La secuencia involucró a Ascacibar, Velasco y Blanco, y terminó con la definición del delantero uruguayo, para alegría de la Bombonera.

El tanto energizó a Boca, que mostró una mejora en la intensidad y la búsqueda del segundo, aunque sin deslumbrar. Velasco, en buen rendimiento, tuvo una oportunidad cercana para ampliar la ventaja, y el conjunto local se mostró más cerca del segundo que el conjunto visitante de igualar.

La clasificación se definirá el próximo martes en Morumbi, donde Boca deberá sostener la ventaja obtenida y São Paulo irá en busca de la remontada. El partido dejó al equipo de Arruabarrena con señales de que, cuando Paredes está inspirado, su juego puede elevar al resto, incluso cuando el rendimiento colectivo no termina de deslumbrar.