Nadia Podoroska disputó la final del WTA 250 de San Pablo frente a Kaitlin Quevedo, en un regreso que dio señales de evolución tras un año y medio marcado por lesiones. Tras la gira australiana, la argentina anunció una lesión en la cadera que la obligó a una recuperación de unos cuatro meses, y poco después enfrentó una molestia en el hombro que complicó su retorno.

En total, la rosarina estuvo 14 meses sin jugar un torneo oficial (desde enero de 2025 hasta marzo de 2026) antes de reaparecer en la ciudad brasileña. Este largo parate también incluyó un periodo de diez meses entre el US Open 2021 y Wimbledon 2022, atravesando múltiples lesiones y molestias.

La puesta a punto estuvo a cargo de sus dos entrenadores habituales, Juan Pablo Guzmán y Emiliano Redondi, con un proceso de rehabilitación desarrollado en Alicante. El plan comenzó de manera progresiva: sesiones de menor impacto y ejercicios con pelotas desinfladas, aumentando gradualmente la carga semanal a medida que avanzaba la recuperación.

En el plano deportivo, Podoroska mostró una versión más madura para gestionar los momentos decisivos de los partidos, transmitiendo confianza y manteniendo una actitud positiva pese al resultado adverso en la final, donde no pudo coronarse frente a Quevedo.

Históricamente, Argentina ha contado con múltiples campeonas en la gira WTA: Gabriela Sabatini lidera con 27 títulos; Paola Suárez y Gisela Dulko suman 4 cada una; Mercedes Paz acumula 3; Federica Haumuller y Mariana Díaz Oliva completan la lista con 1 título cada una.

La trayectoria pública de Podoroska también estuvo marcada por su ausencia en redes sociales, explicado como una etapa de gran oscuridad y nebulosa personal durante el proceso de recuperación. En cuanto al objetivo a corto plazo, la idea es seguir recuperando ritmo competitivo y buscar nuevas oportunidades para volver a visibilizarse en el circuito.