En Barcelona, Franco Colapinto dejó a la vista un desempeño que podría marcar un antes y después en su primera temporada en la Fórmula 1. El argentino fue protagonista de una jornada que se pareció a la coronación de un fin de semana casi perfecto: logró su mejor clasificación histórica, partió noveno y, a fuerza de ataque, saltó a la séptima posición apenas se apagaron los semáforos.
El inicio fue un claro indicio de que tenía el ritmo para mantenerse en la conversación de puntos. Colapinto superó a Liam Lawson (Red Bull) y a Oscar Piastri (McLaren) en las primeras curvas y, en las vueltas iniciales, ya mostraba que Alpine había preparado una carrera para pelear por puestos delanteros.
Con la salida de pista apareció la oportunidad gracias a un Virtual Safety Car tras el golpe entre Lance Stroll y su Aston Martin. La escudería francesa acudió a boxes y cambió a neumáticos duros, apostando a conservarlos hasta el final. A partir de ese momento comenzó una segunda carrera para administrar la goma sin renunciar a la velocidad.
De vuelta en pista, Colapinto retomó su intento de escalar posiciones, partiendo desde la 10ª colocación y ganando terreno de a poco. Nunca dejó de estar en juego por los puntos y, con una conducción paciente y constante, se acercó a los puestos punteros, aunque tuvo que lidiar con una defensa áspera.
El contacto más duro de la prueba llegó frente a Gabriel Bortoleto, cuyo Audi se convirtió en una muralla durante varios giros. El piloto argentino reconoció luego que perdió tiempo tratando de superarlo, incluso intentando usar el impulso disponible sin lograr pasar a su oponente.
Al final, Colapinto terminó 7º, igualando su segundo mejor resultado de la temporada y sumando seis puntos al campeonato. Además, recibió una ovación aparte al llevarse una bandera argentina en la vuelta de honor, en una jornada en la que la prueba fue dominada por el italiano Andrea Kimi Antonelli, quien ganó con un Mercedes.
Con este resultado, Alpine sigue dentro de la pelea entre el resto de equipos, y el mejor rendimiento del fin de semana de Colapinto refuerza la idea de que, cuando el coche le acompaña, está para competir al máximo lugar entre los mejores.



