En la 13ª fecha de la temporada, el Gran Premio de Italia llevó a Franco Colapinto (Alpine) a una jornada de altas y bajas en Monza. El pilarense partió desde la séptima posición, su mejor lugar en la parrilla desde que debutó en la Fórmula 1. Tras el choque de Leclerc que provocó la bandera roja, Colapinto aprovechó el reinicio para ponerse cuarto al adelantar a Piastri poco antes de que la carrera volviera a green, y en el relanzamiento dio cuenta de Verstappen para escalar a puestos de podio.
La alegría, sin embargo, duró poco. Impulsado por el rendimiento de Alpine, intentó superar a Gasly, que iba segundo detrás de Russell, pero la maniobra no prosperó y Verstappen recuperó terreno. En ese tramo, el coche del argentino perdió adherencia y se desvió hacia la grava, quedando momentáneamente fuera de los puntos y escalando a 16º. De ahí en adelante, Colapinto logró recomponerse y, en el tramo final, remontó para finalizar noveno, a dos puestos de Gasly, su compañero de equipo, que terminó séptimo tras partir desde la pole.
La carrera también dejó una consecuencia extradeportivo: la FIA lo sancionó con una reprimenda por no respetar una instrucción del director de carrera durante las vueltas de reconocimiento. En la zona de boxes, Colapinto dejó ver su frustración por radio, admitiendo que había sido una jornada dura y que merecía más, y explicó que el equipo deberá aprender de lo ocurrido para las próximas pruebas.
En síntesis, fue una prueba de altibajos para el pilarense: logró situarse en puestos de privilegio tras el reinicio, pero un error lo hizo caer en la clasificación. Aun así, sumó dos puntos para el campeonato en el trazado emblema de Monza, cifra que reparte entre la esperanza y la crítica a su desempeño en una pista históricamente exigente.



