En la manera en que el usuario argentino se relaciona con el aire acondicionado, el equipo suele pasar desapercibido la mayor parte del año y solo cobra protagonismo cuando llega la primavera. Hoy, los modelos modernos ya no se limitan a enfriar; incorporan tecnologías que automatizan su funcionamiento, optimizan el confort y reducen el consumo.

El modelo más reciente de LG en el país, el DUAL Inverter AI Air, no se centra únicamente en enfriar o calentar un ambiente. Su diferencia clave reside en la combinación de sensores, algoritmos, conectividad y sistemas automáticos que deciden, en cada instante, la mejor forma de operar para ganar eficiencia.

La característica que más llama la atención al encenderlo es AI Air. No implica una inteligencia artificial que dialogue con el usuario, sino que aprovecha información del entorno y hábitos de uso para ajustar su desempeño de forma automática.

El sistema puede analizar variables como la temperatura dentro de la habitación, la velocidad a la que ésta cambia y las condiciones de funcionamiento para determinar qué tipo de flujo de aire conviene aplicar. En los modelos con sensor de detección humana, también puede estimar la ubicación de las personas; en los que no lo incorporan, la app LG ThinQ permite definir manualmente la posición del equipo y las zonas de la habitación.

Cuando la habitación está lejos de la temperatura objetivo, el equipo puede activar un caudal más intenso y directo para acelerar el proceso. Una vez alcanzado el valor deseado, pasa a un modo intermedio y, finalmente, a un flujo más indirecto y suave. Es una diferencia sutil, pero relevante en el uso cotidiano.

Con el uso diario, esta función resulta una de las más prácticas, porque no tiene sentido que el equipo trabaje de la misma manera durante horas. Entrar a un cuarto a 30°C buscando enfriarlo rápido no es lo mismo que permanecer horas en un ambiente ya agradable.

Además, el sistema puede aprender patrones de uso mediante ThinQ. Si la app no está conectada, el aprendizaje profundo no está disponible, aunque el microcontrolador interno mantiene la gestión básica.

Entre las funciones complementarias está Soft Air, que permite modular la salida del aire para favorecer una circulación indirecta y enfriar sin generar un chorro constante sobre el cuerpo. En total ofrece cinco niveles de velocidad y nueve niveles para controlar la temperatura del flujo.

Estas características pueden parecer secundarias, pero se vuelven decisivas en la práctica: dormir con el AC encendido o estar largas horas en la habitación, manteniendo un ambiente fresco sin ruidos ni sensaciones de viento molestas.