Independiente Rivadavia perdió 3-1 ante River Plate en el estadio Monumental, en la octava jornada del Torneo Clausura. Tras el partido, el presidente de la Lepra, Daniel Vila, apuntó directamente contra el arbitraje de Nicolás Ramírez y contra Federico Beligoy, titular de la refería en Argentina, cuestionando la actuación del cuerpo arbitral.

Desde la zona mixta, Vila fue contundente respecto del conductor del partido: aseguró que Ramírez “no estuvo a la altura” y afirmó que inclinó la balanza a favor del conjunto local, dejando claro que no quiere volver a verlo dirigir a su equipo. En redes sociales, el dirigente amplió su descontento con un mensaje dirigido a Ramírez y Beligoy; poco después fue eliminado.

El partido dejó dos momentos que encendieron el debate de las decisiones arbitrales. En el primer tiempo, José Florentín ejecutó una falta muy fuerte sobre Lucas Martínez Quarta; Ramírez mostró cartulina amarilla, la jugada fue revisada por el VAR, pero la amarilla se mantuvo y el jugador de Independiente Rivadavia no fue expulsado. Ya en el cierre del encuentro, Nicolás Otamendi, con una amonestación previa, cometió una infracción sobre Luis Sequeira; el árbitro optó por no aplicar la segunda amarilla, permitiendo que el defensor riverista continuara en cancha.

Estas circunstancias, sumadas al resultado adverso, llevaron a Vila a expresar su disconformidad de forma pública tras la derrota que dejó a su equipo sin unidades en su visita al Monumental.

En River, el entrenador interino ofreció una conferencia de prensa tras la victoria y valoró el regreso de la hinchada a las tribunas del estadio. Dijo sentirse contento por haber vuelto a jugar en casa ante la presencia de cerca de 90 mil espectadores y afirmó que, pese a la alegría del momento, aún quedan aspectos por mejorar y trabajan para afianzar la ideas. Sobre su propio rendimiento, comentó que, tras la salida de Eduardo Coudet, sumó dos triunfos en igual cantidad de compromisos al frente del equipo.

El técnico reconoció que el rendimiento reciente es una señal positiva, pero subrayó que aún es temprano para sacar conclusiones definitivas. Comentó, además, que River enfrenta a un rival que encabeza la tabla anual y que, desde hace un par de años, mantiene un nivel alto, lo que exige continuar con la buena varilla de trabajo para sostener el rendimiento.