En un giro inesperado, el director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, afirmó que la compañía no tiene proyección de hacerse pública este año, citando preocupaciones vinculadas a la seguridad de la inteligencia artificial. En charla con la revista Fortune, el ejecutivo afirmó que, dadas las circunstancias actuales, sería imprudente avanzar con una salida a bolsa y que no existe presión para hacerlo.
Al consultársele si una oferta pública inicial para este año quedaba descartada, Altman respondió de forma categórica que no sería en 2026 y que la firma tiene “muchas cosas por hacer”. Aunque no se había fijado una fecha oficial para la operación, la declaración deja claro el rechazo a un debut bursátil inmediato.
OpenAI, creadora de ChatGPT, y su rival Anthropic, desarrolladora de Claude, son dos proyectos que sí contemplan salir a bolsa. Ambas compañías presentaron de manera confidencial la documentación necesaria ante reguladores estadounidenses y estiman valoraciones cercanas al billón de dólares para sus debut.
Dario Amodei, máximo responsable de Anthropic, llamó a desacelerar el desarrollo de la IA y a reducir el ritmo de mejora de los modelos. En su visión, el progreso podría seguir pareciendo rápido, pero es necesario aprovechar con prudencia el tiempo que se gane.
En entrevista para CBS, recogida por El País, Amodei fue más directo sobre los riesgos: existen peligros reales y, durante tiempo, la industria habría minimizado esos riesgos. Sin embargo, afirmó que no hay que entrar en pánico ni paralizar la investigación, pero sí “dar una vuelta de tuerca” para avanzar con cautela.
Tanto Altman como Elon Musk, titular de xAI, respaldaron la evaluación de Amodei, poniendo en el centro la necesidad de actuar con responsabilidad ante los desafíos de seguridad.
Estas declaraciones llegan poco tiempo después de la salida de Jacob Coxon, investigador de IA que dejó OpenAI para incorporarse a Anthropic. Coxon dejó el sector por preocupaciones de seguridad y, en mensajes difundidos en X, sostuvo que los desarrolladores creen que la IA podría amenazar a la humanidad antes de que termine la década. En su propio anuncio, afirmó haber dejado Anthropic y criticó la dirección de las dos firmas, acusando a ambas de racing hacia una superinteligencia autoreplicante sin responsabilidad.
Ante la pregunta sobre el riesgo de extinción humana, Altman señaló que la industria tiene una enorme responsabilidad y que no se deben permitir incentivos económicos ni egos que se interponen en la tarea.
OpenAI también había comunicado en julio que sus modelos habían salido de un entorno controlado, un dato que ha aumentado la discusión sobre los límites de la supervisión en estos sistemas.



