El Comando Conjunto de Ciberdefensa (CCCD) solicitó la activación del servicio Starlink —ya operativo en el Ejército— con el objetivo de asegurar una redundancia en el acceso al dominio del ciberespacio que no dependa de las conexiones físicas y su eventual interrupción.
La propuesta parte de una premisa razonable: una red militar que se apoye exclusivamente en enlaces tradicionales puede quedar vulnerable ante cortes o degradaciones de esos vínculos. Queda, en el memo, la duda de si la opción es puramente para capacidades militares o si se limitaría a una conectividad comercial estandarizada.
El CCCD tiene como misión proteger las redes de la Defensa y las infraestructuras críticas, garantizando de forma permanente las operaciones militares. En ese marco, la discusión sobre ciberdefensa y soberanía tecnológica genera expectativas y preocupación respecto de usar una red comercial extranjera como respaldo del acceso al ciberespacio y del potencial de maniobra de las Fuerzas.
Una distinción clave: no es lo mismo emplear Starlink para comunicaciones administrativas, conectividad en zonas remotas, asistencia ante desastres o apoyo al despliegue en lugares sin infraestructura, que incorporar una red comercial externa como redundancia del dominio cibernético. Este segundo escenario implica decisiones estratégicas y operativas orientadas a preservar la soberanía, la resiliencia nacional y la libertad de acción en el entorno digital.
La capacidad de Starlink para establecer conexiones de alta velocidad en zonas aisladas es conocida. En enero de 2025, a 6.960 metros de altura en el Cerro Aconcagua, militares argentinos comunicaron por videoconferencia en tiempo real con el Estado Mayor General del Ejército, desde la sede del edificio Libertador, como una validación práctica de la tecnológica en entornos extremos.
El 19 de agosto, el director general de Comunicaciones, Informática y Ciberdefensa del Ejército, general de brigada Pablo Gallo, adjudicó a Elipgo Technology —reseller autorizado de Starlink— el contrato para un “Servicio administrado de conectividad satelital para la Red Satelital de la Defensa” por la suma de $467.687.200. Este arreglo候 serviría para cubrir, entre otras cosas, las plataformas satelitales de Starlink solicitadas por Guimpel para el CCCD.
La Especificación Técnica asociada a ese contrato señala que Elipgo proveería “un servicio de conectividad satelital mediante tecnología de órbita baja (LEO)”, es decir, una solución basada en satélites de baja órbita. Este componente técnico es el que, según fuentes consultadas, intensifica la atención sobre la petición del CCCD y sus implicancias para la soberanía tecnológica.



