Tras el episodio público que protagonizó contra algunos de sus pares de La Libertad Avanza, Juan Grabois habló en televisión el miércoles por la noche y, lejos de retractarse, reforzó sus críticas y ataques. El dirigente cuestionó el modo de actuar de sus oponentes, dijo sentirse cercano en las formas a Javier Milei y afirmó que, a su entender, el oficialismo aplica una presión psicológica sobre ciertos diputados para avanzar con su agenda.
Horas antes, en la reunión de la comisión para tratar el proyecto de Defensa de la Soberanía, conocido popularmente como Ley Malvinas, se vivieron momentos de tensión: diputados se cruzaron empujones y frases subidas de tono dentro de la audiencia. Todo se originó a partir de las chicanas del diputado liberal Jairo Guzmán hacia Myriam Bregman, lo que desató la furia de Grabois, quien le dedicó varios minutos de desahogo y estuvo cerca de cruzar a los golpes.
La situación dio un giro cuando Guzmán se acercó al lugar donde estaba al frente del plenario Carlos Zapata, presidente de la comisión de Defensa, y le pidió que interceda para ordenar y llamar la atención al representante oficialista. A partir de allí, se sucedieron minutos de cruces, insultos y forcejeos entre varios presentes.
En diálogo con el canal TN, Grabois afirmó que sus modos guardan similitudes con los de Milei y que su acción violenta, en su visión, representa a una porción de la gente que está molesta. El diputado respondió a las críticas señalando que no permitirá ser sometido por “sectores sinvergüenzas” y, en referencia a Guzmán, lo tildó de corrupto, mencionando una grabación que, según afirmó, registra al legislador santacruceño solicitando dinero a empleados que trabajaban para él. Aseguró que el debate público está desviando la atención del verdadero problema: lo que, según él, sería la apertura desmedida a intereses extranjeros.
Grabois añadió que, pese a las acusaciones, no se arrepiente de alzar la voz frente a lo que considera una derrotera en el manejo de la actividad parlamentaria, y afirmó que continúa defendiendo una postura contraria a lo que él denomina un plan de deshumanización. Señaló que, en cada sesión y comisión, debe soportar el tono de ciertos actores que, a su juicio, promueven un daño al país, y sostuvo que su intervención busca frenar esas dinámicas.
Sobre la comparación con Milei, aclaró que la discusión no se reduce a modales: “si esto fuera solo una cuestión de modos, Milei ya no sería presidente”, apuntó, y añadió que sus intervenciones las reserva para sus pares, a diferencia del jefe de Estado, a quien recordó haber visto dirigir insultos hacia periodistas.
En otro tramo de la conversación, Grabois afirmó que sus críticas no buscan invalidar su labor como dirigente, sino denunciar lo que considera fallas estructurales en el manejo de la cuestión soberana y de la agenda legislativa. La discusión continúa en la escena política, con nuevas sesiones y posibles debates sobre la Ley Malvinas.



