Durante su participación en el festival de San Sebastián, la actriz y directora Dolores Fonzi cuestionó las políticas culturales del gobierno de Milei, al tiempo que afirmó que las medidas de la gestión libertaria buscan afectar la esencia del sector. En ese marco, describió como desalmadas las decisiones que afectan la cultura y, en particular, al Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA).

Fonzi señaló que hoy los productores dependen principalmente de plataformas y que las coproducciones internacionales resultan cada vez más difíciles de gestionar. Rememoró que, en el pasado, el cine argentino trabajaba con Francia, Bélgica y Alemania gracias a fondos gestionados a través del INCAA, lo que permitía sacar adelante proyectos menores; según su diagnóstico, esa vía se ha debilitado.

La artista, reconocida por Belén, filme premiado en los premios Goya y también galardonado en San Sebastián, cuestionó además la interrupción de puentes con otros países y afirmó que la reducción de subsidios golpea al cine, sumándose a recortes en otras áreas de la cultura como libros y teatro. En su interpretación, la cultura representa la memoria e identidad de los pueblos, y sostuvo que un gobierno sin alma intenta borrar lo poco que queda.

En respuesta, el director del INCAA, Carlos Pirovano, fue el primero en salir al cruce a través de la radio Mitre. Negó las afirmaciones de Fonzi y sostuvo que los apoyos a la industria no se cortan, sino que, en términos reales, aumentan. Señaló que la inversión destinada al cine pasó de 5 millones de dólares en 2023 a aproximadamente 25 millones este año.

Pirovano añadió que la actividad cinematográfica continúa con normalidad y que este año habrá 155 estrenos nacionales, de los cuales 30 corresponden a producciones de la nueva gestión. Con estas cifras, buscó contrarrestar la lectura de Fonzi y subrayó que el sector soporta una estrategia de fortalecimiento institucional.