Bonhams pone en juego una pieza icónica de los orígenes de Apple: un Apple-1 firmado por Steve Wozniak y recibido junto a una carta de Steve Jobs. La casa de subastas ubicará la venta en un rango estimado que va desde US$500.000 hasta US$800.000. Este lote se destaca por reunir dos elementos que aumentan su atractivo para coleccionistas y museos: pertenece a la primera tanda de computadoras comercializadas por la firma fundada por Jobs, Wozniak y Ronald Wayne, y conserva referencias directas a sus creadores.
Según Jeffrey Kral, especialista del departamento de Historia de la Ciencia y la Tecnología de Bonhams, este ejemplar forma parte de un reducido grupo de Apple-1 que sobrevivió al paso del tiempo. La valoración se sitúa por encima del precio original de venta del equipo, que en 1976 se comercializó por US$666,66, una cifra muy distinta a los valores actuales pero que refleja el menguado stock y el creciente interés de coleccionistas e instituciones por los primeros dispositivos ligados al surgimiento de la informática personal.
El Apple-1 fue la primera computadora personal de la empresa que fundaron Jobs, Wozniak y Wayne. Wozniak lo diseñó y ensambló a mano en 1976, presentándolo como una placa madre ya lista para usar, una característica que lo diferenciaba de otros productos de la época. En aquel entonces, varios equipos se vendían en forma de kits; el usuario debía montar y soldar varias piezas para que funcionara.
Este modelo buscó simplificar parte del proceso tradicional: el comprador sólo tenía que añadir una carcasa, un teclado, una fuente de alimentación y un televisor para la pantalla. Su origen se remonta a las reuniones del Homebrew Computer Club, un grupo de entusiastas de Silicon Valley en los años 70, donde Wozniak mostró un prototipo que permitía conectar un teclado a un televisor, acercando la computación a usuarios no especializados.
Jobs identificó rápidamente un potencial comercial en ese prototipo y persuadió a Wozniak para producirlo para la venta. Para reunir el capital necesario para el primer lote, Jobs vendió su furgoneta Volkswagen y Wozniak vendió su calculadora programable HP-65, inversiones que permitieron iniciar la fabricación de las primeras unidades.
La naciente compañía consiguió uno de sus primeros pedidos relevantes: 50 unidades ensambladas solicitadas por The Byte Shop, una tienda local de informática. Ese encargo obligó a los fundadores a avanzar de un prototipo para aficionados a una producción orientada al mercado.
Las Apple-1 fueron fabricadas de forma manual en el garaje de la familia Jobs. Entre 1976 y 1977 se construyeron aproximadamente 200 unidades, tras lo cual la atención de la empresa se volcó hacia el Apple II.
Aunque su producción fue breve, el Apple-1 abrió camino para el siguiente salto de Apple, el Apple II, que alcanzó una mayor escala comercial. Con el tiempo, la trayectoria de la compañía llevó al Macintosh (lanzado en 1984), que popularizó la interfaz gráfica y el uso del ratón en computadoras personales.



