Durante décadas, la hegemonía de un país se medía por su poder militar y su control territorial. Esa lógica dio paso a grandes disputas tecnológicas y, en los últimos tiempos, la inteligencia artificial se erige como una nueva variable de poder económico. “Estamos ante un nuevo capítulo de la puja hegemónica entre Estados Unidos y China”, afirmó Luciano Bolinaga, director del Centro de Estudios de Asia de la Universidad Austral.

La semana pasada volvió a cobrar relevancia el peso de la IA en la escena mundial: Jacob Coxon, exinvestigador de Anthropic, anunció su renuncia y afirmó que quienes construyen IA creen, en serio, que podrían eliminar a la humanidad antes de que acabe la década. En la misma línea, Evan Hubinger, otro investigador de la firma, comentó en X que hay una creencia real de que la IA podría “matar a todos los humanos”, estimando una probabilidad mayor al 10% en la próxima década.

Ante estos gestos, varios ejecutivos de la industria llamaron a ralentizar el ritmo de desarrollo. Dario Amodei, CEO de Anthropic, propuso un marco regulatorio para frenar el avance de los modelos más potentes y ganar tiempo para mitigar riesgos de seguridad, iniciativa que recibió apoyo de Sam Altman (OpenAI) y de Elon Musk (SpaceX).

En cuanto a la postura política, tanto Estados Unidos como China mostraron reticencia a imponer un frenazo general. Donald Trump denunció una supuesta “conspiración enfermiza” contra la IA. Por su parte, el Ministerio de Asuntos Exteriores de China instó a que, ante las declaraciones de los líderes tecnológicos estadounidenses que piden ralentizar el desarrollo, se impulse un enfoque abierto, inclusivo y benevolente hacia la IA.

La abogada Mariana Olier, especialista en derecho internacional e IA, afirmó que si Estados Unidos desacelera y China mantiene el impulso, Washington podría perder una ventaja estratégica. En cambio, si ninguno de los actores quiere frenar, resulta más complejo construir mecanismos de seguridad y gobernanza a escala global.

“Esto puede ser definitorio”, concluyó Bolinaga. El especialista añadió que China ha avanzado en varios frentes y, entre otros puntos, es hoy primer importador y exportador mundial de mercancías y el principal receptor de inversión extranjera.