La selección argentina, sin Lionel Messi y con una estructura que se mantiene fiel al ciclo de Lionel Scaloni, salió a buscar un resultado contundente ante Burkina Faso en un partido amistoso disputado en el estadio Monumental. El encuentro mostró dos caras: por un lado, la virtud del equipo local para imponer su juego; por el otro, la dudas que genera enfrentar a un rival de menor jerarquía y la incertidumbre que deja la propia organización de la agenda de la AFA.

El cuerpo técnico mantuvo la base que había goleado a Bolivia y apenas introdujo dos modificaciones en el once titular: Enzo Fernández reemplazó a Palacios, ausente por suspensión, y Medina entró por Vega. Burkina Faso presentó un bloque de jugadores Sub-23 y arribó a Ezeiza con una demora de casi cinco horas tras un viaje muy largo; esa elaboración aportó menos ritmo y profundidad de lo esperado para una prueba de este tipo.

A los pocos minutos de juego se dejó ver la diferencia entre una selección de alto nivel y un rival con limitaciones evidentes. A los 11 minutos, Argentina ya mostraba un margen claro en el marcador, señal de un inicio intenso y dominante. En una acción por la banda, Giay llegó al fondo, pero fue frenado por una entrada fuerte de Diallo, un anticipo de la fricción que rodeó varias jugadas del cotejo. Más tarde, Mac Allister recibió una falta dura que también dejó sensaciones de un partido áspero.

El portero Razak Guira fue figura de Burkina Faso al atajar un penal ejecutado por Lautaro Martínez; sin embargo, el rebote dejó el balón en los pies del delantero para poner el 1-0. Con ese despegue temprano, Argentina continuó asegurando la posesión y intentando ampliar la ventaja, mientras Burkina Faso buscaba sostenerse ante la presión.

Más allá de lo deportivo, el cotejo dejó una lectura clara: la AFA debe revisar la planificación de los amistosos para enfrentar rivales de mayor jerarquía y evaluar con precisión al equipo de Scaloni, más allá de la respuesta de la gente ante la ausencia de Messi. La asistencia estuvo cercana a la mitad del aforo, y el encuentro se jugó con protocolo y entrada gratuita, lo que reflejó la dinámica característica de este tipo de encuentros. En síntesis, triunfo que aporta confianza, pero con lecciones sobre la necesidad de rivales de mayor peso para medir con rigor el rendimiento del equipo nacional.