La subida sostenida de los precios de la memoria RAM está poniendo en jaque la viabilidad de los smartphones económicos. Según Counterpoint Research, los dispositivos por debajo de US$200 podrían verse reducidos en un 40% para 2030, lo que implicaría unos 230 millones de unidades menos en circulación. Este fenómeno está impulsado por la demanda de componentes para centros de datos de inteligencia artificial, y redefine qué tipos de modelos llegarán a las tiendas en los próximos años.
Datos de Omdia muestran que, en el primer trimestre de 2026, la memoria representó casi el 60% del costo total de materiales de los teléfonos de menos de US$400. Por su parte, TrendForce había anticipado un alza de al menos un 50% en los precios de la memoria DRAM durante este año, lo que complica que los fabricantes de gama baja logren evitar trasladar parte de ese incremento al consumidor final.
Ante esa coyuntura, los fabricantes intentaron mitigar el golpe con paneles de pantalla, sensores y módulos de RF más económicos. Sin embargo, los modelos de entrada ya operan con márgenes muy estrechos, lo que dificulta mucho sacar más costos sin afectar el rendimiento.
Como sucede con las computadoras de menor costo, no resulta sencillo vender estos equipos a precios que satisfagan a los compradores muy sensibles al precio. Omdia estima que los envíos de teléfonos por debajo de los US$400 podrían caer un 22% interanual en 2026.
En contraste, los segmentos en los que la memoria representa una porción menor del costo total presentan mayor capacidad de ajuste interno: mientras el mercado global de smartphones podría contraerse un 12% en 2026, las ventas de modelos por encima de US$400 mostrarían resiliencia, con un crecimiento proyectado del 5,7%.
En este marco, las compañías priorizan la fabricación de dispositivos de gama media y alta. En los equipos que superan los US$600, componentes como el SoC, las pantallas y las cámaras absorben una mayor parte del costo total, lo que permite recortar en otros rubros para absorber parte del impacto de la memoria.
Omdia detectó que fabricantes chinos volvieron a usar paneles LTPS en algunos modelos que ya habían adoptado LTPO, reservando este último para la gama premium. Ese cambio permite ahorrar entre US$3 y US$5 por dispositivo. Otros recortes incluyen reducir el número de cámaras, usar sensores de imagen más pequeños o recurrir a generaciones anteriores de procesadores, con lo que los costos podrían recortarse entre un 30% y un 40%.
El efecto no es solo económico. Yang Wang, analista principal de Counterpoint Research, advirtió que “el mercado de smartphones se recuperará en unidades, pero el segmento asequible no volverá a su posición anterior”. Según su visión, la oportunidad real pasa por dispositivos de gama media mejor equipados y productos que ofrezcan una relación calidad-precio más eficiente sin depender tanto de la memoria.



