La investigación por lavado de activos en Paraguay dio un nuevo paso, con la apertura de la revisión forense de celulares, computadoras y pendrives secuestrados al exsenador Edgardo Kueider, a su pareja Iara Guinsel y a dos socios paraguayos. El Laboratorio Forense del Ministerio Público Fiscal recibió este viernes los 26 dispositivos que habían quedado resguardados en el Juzgado de Garantías tras los allanamientos de diciembre de 2024.
Entre los hallazgos, nueve de los equipos fueron decomisados el 5 de diciembre de 2024 en la vivienda que compartían Kueider y Guinsel, ubicada en el barrio San Vicente de Asunción. Después de ese operativo, la pareja perdió el contrato de alquiler y se trasladó a Luque. Los 17 restantes corresponden a Andrés Torales Benegas y José Fernando Cousirat, imputados junto al exsenador entrerriano y su pareja.
La Fiscalía sostiene que habría dinero de origen ilícito proveniente de la Argentina utilizado para adquirir seis departamentos y sus cocheras en un edificio de lujo de la capital paraguaya. Con ese marco, las fiscales Luz Guerrero y Verónica Valdez buscan reconstruir las dinámicas entre Kueider y los otros implicados en estas operaciones inmobiliarias.
Benegas y Cousirat figuran como titulares de Golsur, la firma paraguaya con la que se habrían realizado las compras. La Justicia entiende que ambos actuaron como testaferros: adquirieron la empresa meses antes de la detención del exsenador y, a continuación, otorgaron a Guinsel un poder amplio.
Guinsel sostuvo que el dinero no declarado con el que fue interceptado el 4 de diciembre de 2024 pertenecía a Golsur. Por ese episodio, Kueider y su pareja ya habían recibido condenas de dos años de prisión en suspenso por tentativa de contrabando.
El proceso se inició el 4 de diciembre de 2024, cuando ambos fueron detenidos en el Puente Internacional de la Amistad, que conecta Foz de Iguazú (Brasil) con Ciudad del Este (Paraguay). En el vehículo viajaban con 211.000 dólares, 3,9 millones de pesos argentinos y 646.000 guaraníes no declarados. En julio anterior, la Justicia paraguaya había condenado a Kueider a dos años de prisión en suspenso por tentativa de contrabando, y a Guinsel a un año y 10 meses también en suspenso. Kueider afirmó en la sentencia su inocencia, señalando que “no corresponde pedir disculpas por un delito que no cometí”.



