Hace unos 66 millones de años, el norte de la provincia de Chubut se encontraba en el fondo de un mar cálido que conectaba de forma directa con la Antártida occidental y Nueva Zelanda. En ese entorno terminal del periodo Cretácico, poco antes del impacto que desencadenó cambios drásticos en la biosfera, habitaba el Kawanectes lafquenianus, una especie poco conocida hasta ahora. El hallazgo de un cráneo casi completo permitirá ampliar el conocimiento sobre la anatomía y la evolución de estos reptiles marinos.

En paleontología, el cráneo funciona como una especie de DNI de la especie: concentra rasgos morfológicos clave para delinear parentescos, hábitos alimentarios y líneas evolutivas. Por ello, el hallazgo y el análisis del cráneo, de 225 milímetros de longitud, identificado como el ejemplar MPEF-PV 12112, abre la puerta a entender mejor a estos depredadores de unos 4 metros de longitud.

El descubrimiento, cuyos resultados se publicaron recientemente en la Journal of Vertebrate Paleontology, es fruto de un trabajo interdisciplinario que involucró al Museo Paleontológico Egidio Feruglio (MPEF) de Trelew, al CONICET y a la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), con financiamiento de la National Geographic Society.

El Dr. José P. O’Gorman, investigador del CONICET y docente de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la UNLP, formó parte del equipo que en 2024 localizó el fósil en afloramientos de la Formación La Colonia. La extracción fue una operación de precisión quirúrgica: el cráneo quedó articulado casi en su posición original, aunque una falla geológica milenaria lo desplazó respecto del resto del esqueleto. Además, las capas de sedimento acumuladas durante millones de años ejercieron presión que deformó parcialmente los huesos.

El trabajo de laboratorio incluyó una limpieza minuciosa y reconstrucción tanto digital como física. El esfuerzo valió la pena: por primera vez se pudieron observar las estructuras internas de la cabeza del Kawanectes y se identificaron rasgos anatómicos nuevos que no habían sido descritos en otros miembros de su grupo.

Entre los datos más llamativos está el tamaño: la cultura popular había pintado a estos plesiosaurios como monstruos de cuello interminable; sin embargo, el Kawanectes lafquenianus resultaba una especie relativamente pequeña para su familia, con una longitud total estimada entre 3,8 y 4,5 metros. Este tamaño no implica menor eficiencia: los restos hallados en La Colonia prueban que convivía en un ecosistema de biodiversidad muy alta. En los mismos niveles estratigráficos, los paleontólogos también han recuperado restos de tortugas, serpientes y aves primitivas, entre otros.