El Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) mostró una contracción de 2,9% en julio frente a junio, cifra que encendió las alarmas entre economistas pese a reconocer factores puntuales explicativos del mes. En ese marco, los especialistas advierten que la magnitud del retroceso reduce mucho las posibilidades de un repunte significativo en el tercer trimestre. Si la economía no exhibe un fortalecimiento notable en agosto y septiembre, podría encadenar dos trimestres de caída y entrar en una recesión técnica.
Claudio Caprarulo, director de Analytica, señaló que el dato es “muy malo” y deja escaso margen para una mejora en el tercer trimestre, apuntando como escenario central una recesión técnica. Además, sostuvo que la situación respalda la necesidad de revisar la política económica vigente. Caprarulo añadió que existen probabilidades altas de que la economía entre en recesión técnica, y que el aumento en desempleo y pobreza observados en el segundo trimestre son coherentes con ese prognosis.
Martín Lousteau, diputado y economista, recordó que el EMAE acumula una caída de 4,5% desde que el entonces ministro Luis Caputo anunció el inicio de “los mejores 18 meses” de las últimas décadas. Para evitar una recesión formal, indicó, agosto y septiembre tendrían que registrar avances intermensuales de 2,9% cada uno; planteó que esa dinámica resulta cada vez más preocupante.
Milagros Gismondi, economista jefe de Invecq, coincidió en que la magnitud de la baja de julio dificulta evitar una contracción trimestral. Señaló que, aunque en agosto podría verse una recuperación parcial, sería necesario compensar toda la caída y esperar un crecimiento fuerte en septiembre, lo cual parece muy difícil. Además, señaló que por ahora hay pocos indicadores disponibles para anticipar el comportamiento de agosto y septiembre; aun así, consideró “bastante probable” un escenario de recesión técnica.
Gismondi también comentó que, incluso si la dinámica mejora en los meses siguientes, las cifras de recaudación sugieren un panorama de estancamiento. En ese contexto, la lectura de julio refuerza la preocupación entre analistas sobre la trayectoria de la actividad y la consistency de la recuperación esperada.



