Cienciano recibirá al equipo uruguayo en la Copa Sudamericana, y una fracción del público podría intentar seguir el encuentro mediante Tarjeta Roja, una plataforma de transmisión no autorizada. Detrás de esa opción gratuita se ocultan peligros que advierten desde hace años expertos en ciberseguridad y distintos organismos: la posibilidad de contagios por software malicioso, robo de información personal y hasta implicancias legales para quien la use.
La opción de ver el partido sin abonar una suscripción tiene un costo que no siempre se percibe de inmediato. Antes de instalar este tipo de servicios, conviene entender su mecánica y qué datos podrían verse comprometidos.
Tarjeta Roja, al igual que otras apps que ofrecen contenidos deportivos sin costo, no figura en las tiendas oficiales Google Play ni App Store. Esa ausencia obliga a los usuarios a descargarlas desde sitios web de procedencia dudosa, fuera de cualquier control de seguridad.
Según ESET, la carencia de filtros en estas plataformas las convierte en un canal frecuente para la distribución de software malicioso, capaz de afectar tanto al teléfono o la tablet como la información almacenada en ellos.
El riesgo no se limita a ver un partido de la Copa Sudamericana a través de la app. Estos programas suelen pedir permisos que exceden lo necesario para la transmisión y, al aceptarlos, el usuario podría facilitar la instalación de malware, spyware o troyanos.
Concretamente, ver el encuentro mediante Tarjeta Roja expone a quien la use a la posibilidad de que su equipo quede infectado por software malicioso que pueda sustraer datos personales, activar vigilancia remota o incluso tomar el control del dispositivo, sin controles de seguridad que lo impidan.
ESET advierte además que este tipo de plataformas pueden facilitar el robo de información, la supervisión no autorizada e incluso el secuestro de dispositivos, con capacidad de afectar también a otros equipos conectados a la misma red.
El Instituto Nacional de Ciberseguridad de España (INCIBE) destaca que muchas aplicaciones diseñadas para ver fútbol en línea piden permisos que no guardan relación con su función principal, como acceso a cámara, contactos, ubicación o mensajes.
La recolección de datos suele ocurrir sin que el usuario lo advierta. Al instalar apps fuera de las tiendas oficiales, se pierde la protección de los filtros de seguridad que sí ofrecen Google Play y App Store.
Con frecuencia, los usuarios otorgan permisos sin analizarlos, lo que deja a sus datos expuestos a usos fraudulentos. El INCIBE recomienda revisar qué permisos solicita cada aplicación y desconfiar de aquellas que exigen accesos innecesarios para su funcionamiento.
Una vez concedidos, estos permisos permiten recopilar datos de contactos, mensajes o incluso del micrófono y la cámara, aumentando la ventana de riesgo para el usuario y su entorno digital. Además, existe la posibilidad de que el equipo quede expuesto a ataques que afecten a toda la red doméstica si otros dispositivos están conectados.



