La Cámara de Senadores dio luz verde al proyecto de Reforma de la Carta Orgánica del Banco Central con 46 votos a favor y 22 en contra, pero introdujo una modificación clave en el artículo tercero: ya no se exigirán mayorías de dos tercios entre las Cámaras para remover a las autoridades y a los integrantes del directorio.

Durante el debate, el Poder Ejecutivo insistió en mantener el texto original del proyecto. A lo largo de la sesión se intentó contactar a la senadora Patricia Bullrich; ella, sin embargo, se mantuvo alineada con la propuesta acordada por los aliados, y el bloque Justicialista respaldó también los cambios en ese artículo.

Bullrich afirmó, en términos generales, que el Banco Central debe dejar de funcionar como una herramienta para financiar al Gobierno y que la reforma tiene una misión clara, orientada a fijar reglas institucionales de largo plazo.

En la bancada radical, cinco senadores no bajaron al recinto: Maximiliano Abad (Buenos Aires), Mariana Juri y Rodolfo Suárez (Mendoza), y Carolina Losada y Eduardo Galaretto (Santa Fe). Su ausencia dejó el recinto con resistencia al proyecto, especialmente por temáticas vinculadas a la denominada Zona Fría y a la continuidad de subsidios en tarifas de gas.

Con el quórum justo de 37 senadores, La Libertad Avanza abrió el debate. El portavoz Agustín Monteverde cuestionó al kirchnerismo por gestiones anteriores y defendió la lectura de la reforma como un regreso a un mandato único del BCRA: preservar el valor de la moneda y reducir la discrecionalidad política a favor de reglas de largo plazo. Entre los cambios, se elimina la participación del ministro de Economía en las reuniones del Directorio.

La bancada Justicialista de José Mayans votó en contra, pero acompañó al oficialismo en la modificación del artículo tercero referido a las mayorías para destituir autoridades. Un senador peronista consultado por TN señaló que no quieren que, tras el debate, los diputados "rechacen los cambios y vuelvan a insistir con su sanción".

En cuanto a los procesos legislativos, las normas indican que cuando la cámara revisora modifica un texto, el proyecto debe regresar a la cámara de origen para su revisión y eventual aprobación definitiva.