Durante la conferencia Dreamforce de Salesforce, celebrada el martes, Jensen Huang sostuvo que la inteligencia artificial no necesita ser regulada con nuevas leyes para seguir progresando. El fundador y máximo responsable de Nvidia manifestó que la seguridad de estos sistemas se resuelve desde la ingeniería, no desde el marco jurídico.
Huang sostuvo que la IA es, en definitiva, un conjunto de hardware y software construido por personas, lo que facilita que pueda ser controlada con las leyes y normas ya vigentes. También aclaró que no comparte la idea de considerar a la inteligencia artificial como una especie de “mente alienígena”, tal como han descrito algunos investigadores, reduciéndola a una cuestión de tecnología humana.
La postura del ejecutivo va en sintonía con el historial de Nvidia, que lidera el desarrollo de la infraestructura de IA y, al mismo tiempo, produce modelos de código abierto, agentes y entornos de prueba, además de otras herramientas del sector. Para Huang, ampliar la capacidad de estos sistemas no debe verse atada a regulaciones adicionales que podrían frenar su crecimiento.
En su análisis, las fuerzas del mercado ya impulsan a las compañías a no lanzar productos inseguros. Si una empresa no confía en la seguridad, en su funcionamiento o en su fiabilidad, no debe comercializarlo. El mercado, afirmó, presiona para avanzar, pero sin perder responsabilidad. “Solo hace falta decidir cuándo acelerar; las fuerzas del mercado ya están ahí”, explicó.
Asimismo, el empresario destacó que innovación, velocidad y productos seguros no deben ser una disyuntiva: es posible consolidar las tres cosas al mismo tiempo. “Corran lo más rápido posible, pero hagan una pausa si detectan que un producto podría estar fuera de control o no ser seguro”, fue parte de su mensaje en el evento.
Huang aprovechó para expresar su confianza en el crecimiento de Nvidia, afirmando que su ambición es mayor que nunca y que la productividad impulsada por la IA abre horizontes amplios para la empresa, para múltiples industrias y para los países. Con ese entusiasmo, aseguró que el cielo es el límite para Nvidia y para las economías que adoptan estas tecnologías.
La postura del CEO coincide con los intereses de una empresa cuyo crecimiento depende de la venta de sistemas y software de IA, lo que explica por qué percibe que regulaciones adicionales podrían complicar su expansión.



