Desde Washington, ante empresarios de la Cámara de Comercio de Estados Unidos, el presidente Milei presentó su visión de gestión con un tono contundente y poco espacio para matices. Señaló que, en 30 meses, se repararían los daños de un siglo y sostuvo que eso entra, a su criterio, en la categoría de un milagro. Para explicar la distancia entre ese balance y el riesgo país, aludió a la transición entre el modelo anterior y una “nueva Argentina”. Aunque la promesa apunta a 2027, el presente marcó 623 puntos básicos en el riesgo país, un avance del 2% ese jueves. Los bonos soberanos y la mayoría de las acciones argentinas en Wall Street retrocedieron, y el mercado no acompañó la proyección oficial de mejora.
En paralelo, desde Tailandia, donde participó de las reuniones anuales del FMI y el Banco Mundial, el ministro Luis Caputo transmitió un mensaje optimista. Aseguró que “el mayor riesgo es no invertir en la Argentina” y afirmó que el país estará entre las economías con mejor desempeño en los próximos años. Entre el Presidente y su ministro quedó planteado un horizonte de resolución, pero los indicadores disponibles muestran una historia más matizada.
Caputo presumió haber reducido la pobreza de 57% a 32%, presentando esa caída como un logro significativo. Sin embargo, los datos oficiales para el primer semestre de 2026 revelan un aumento de 4,1 puntos porcentuales respecto del cierre de 2025, ubicando la pobreza en 32,3%. La indigencia se situó en 7,5% de la población. Aunque la comparación elegida por el ministro sugiere una caída respecto del 57%, oculta el deterioro reciente y la situación actual.
En cuanto al mercado laboral, Caputo sostuvo que se generaron más de 500.000 puestos de trabajo. Milei atribuyó las dificultades laborales a cambios en la “composición del empleo”. No obstante, la desocupación alcanzó el 7,9% en el segundo trimestre de 2026, con una suba interanual de 0,3 puntos porcentuales, y también se observó un aumento de la informalidad. Es decir, la creación de empleos y el incremento del desempleo pueden coexistir, pero los números actuales no permiten ver una única tendencia clara.
En síntesis, tanto Milei como Caputo proyectan un rumbo favorable, pero los datos disponibles en pobreza, informalidad y empleo reflejan desafíos que el relato optimista no es suficiente para disipar.



