Con el ciclo alcista de tasas a nivel global, los bonos argentinos no muestran signos de recuperación. El riesgo país, calculado por JP Morgan para Argentina, cerró ayer en 611 puntos básicos, un nivel que complica la posibilidad de que la Argentina retorne a los mercados internacionales, objetivo que el equipo económico había planteado para empezar 2026.
El rebote que se observó desde los 400 puntos a fines de julio respondió principalmente a la incertidumbre política. En aquel momento, desde el Gobierno enfatizaron que el temor a un regreso del kirchnerismo contribuía a la debilidad de los bonos. Hoy, sin embargo, quienes siguen la evolución de la curva señalan que el comportamiento del indicador está más ligado al contexto externo.
El incremento de las tasas en Estados Unidos repercute de forma negativa en los activos de mayor riesgo, y el dato de inflación en territorio norteamericano fue más alto de lo esperado, lo que también presionó rendimientos y precios de los bonos estadounidenses. En paralelo, los principales índices de Wall Street mostraron caídas, con el Nasdaq moviéndose alrededor de -2%.
En este marco de mayor incertidumbre, resulta difícil que mejoren los activos locales. Los bonos soberanos en dólares cedieron algo de terreno, pero amortiguaron la presión externa; aun así, los operadores no esperan una recuperación de precios que permita volver al nivel de 400 puntos de riesgo país.
La dinámica de los bonos locales varía según el vencimiento en relación con las elecciones. El AO27 rinde por debajo de 3% anual en dólares, mientras que el AO28, con vencimiento un año después, ofrece rendimientos por encima de 10%.
Ayer, el ministro de Economía admitió que está evaluando alternativas para financiarse en dólares si el mercado local no facilita el acceso ante el incremento de rendimientos. Desde Tailandia, donde participa de la reunión anual del FMI, explicó que podría recurrir al swap con China, y que los recursos obtenidos se destinarían a financiar importaciones del país asiático, tal como había hecho Sergio Massa cuando fue ministro de Economía durante la gestión de Alberto Fernández.
Aunque pueda parecer inusual, los títulos con vencimiento en menos de un año rinden menos que los bonos del Tesoro de Estados Unidos. Esto se debe a que buena parte de la demanda de inversores se concentra en activos en dólares de corto plazo, sin exponerlos al riesgo electoral. Un bono estadounidense de duración similar paga aproximadamente 4% anual.
Tanto el contexto internacional como la incertidumbre local a poco menos de un año de las elecciones presidenciales siguen dificultando una mejora en la cotización de los bonos y una reducción sostenida del riesgo país.



