El secretario de Trabajo, Julio Cordero, afirmó que el salario promedio en el país ronda los 1.500 dólares, mientras que, según el Monitor de Opinión Pública (MOP) de Zentrix, dos de cada tres argentinos quedan sin ingresos suficientes para llegar a fin de mes, estimándose que el día 20 ya no quedan ingresos disponibles. El relevamiento señala que el 72% de quienes perciben ingresos tienen menos de 40 años, y entre la población de menos recursos esa franja alcanza el 83,3%.

El informe vincula el impacto económico de la gestión de Milei con efectos en distintos sectores: la juventud, clave para la victoria del gobierno, es una de las capas más golpeadas por las políticas liberales; también hay repercusiones en la clase alta, donde 20% admite no llegar a fin de mes. El paquete de ajustes —que combina aumentos tarifarios con salarios y jubilaciones congelados, despidos y mayor informalidad y monotributo, inflación sostenida, costos en moneda extranjera y desindustrialización con apertura de importaciones— se reflejan en indicadores cada vez más duros.

En septiembre, el MOP de Zentrix mostró un cuadro de fuerte presión presupuestaria en las familias y un ajuste que continúa erosionando la capacidad de consumo. En ese marco, Cordero afirmó ante la Comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara de Diputados que existen personas que prefieren trabajar por cuenta propia o como monotribistas, y que, medidos en dólares, los sueldos habrían aumentado un 200% respecto de 2023.

Una comparación básica permite ver la magnitud del descenso del poder de compra. Con el promedio salarial de 2023, una familia podía comprar entre 120 y 150 kilos de carne vacuna al mes o cargar 33 tanques de nafta de 50 litros. En la actualidad, ese poder de compra se reduce a entre 80 y 110 kilos de carne y entre 16 y 23 tanques.

El estudio también señala que apenas el 34% de los encuestados consigue cerrar el mes con liquidez y un 9,8% declara tener capacidad de ahorro, señales claras de mayor vulnerabilidad financiera entre los hogares.

En este contexto, el crédito privado dejó de funcionar como motor de inversión o consumo discrecional y pasó a convertirse en un mecanismo para estirar el ingreso frente a gastos diarios. El informe indica además que hay 10 millones de trabajadores sin registrar laborales y 4,7 millones de monotributistas “por libre elección”, según el relato oficialista.

En los seis meses previos, el 56,2% de la población recurrió a financiamiento. De los fondos obtenidos, la mayor parte se destinó a cubrir necesidades básicas (55,1%), seguido por el pago de tarifas (21,3%). El resto se asignó a otros usos.