El impulso que mostraron los activos argentinos tras el triunfo de la derecha en la primera vuelta de las elecciones brasileñas del 4 de octubre se agotó en la semana siguiente, y el mercado local volvió a comportarse según su propia dinámica. Desde los responsables de los fondos más relevantes del país —instituciones financieras, aseguradoras y administradoras de fondos, ya sea locales o extranjeras— se nota una visión compartida: el Gobierno tiene cada vez más dificultades para colocar nueva deuda en dólares para cumplir con el plan de refinanciación presentado en julio.

A esto se suma la duda sobre si Milei logrará reelegirse en octubre de 2027, lo que endurece la capacidad del Tesoro para renovar deuda en pesos cuyo vencimiento vaya más allá de la fecha del comicio, es decir, 2028. En las últimas cuatro emisiones de deuda en pesos, efectuadas desde fines de agosto con un llamado cada dos semanas, Economía decidió no emitir títulos con vencimientos posteriores a octubre de 2027. La justificación es que, de hacerlo, habría requerido pagar tasas en dólares del 12% al 14% para atraer a inversores privados; de lo contrario, no se asegurarían los fondos necesarios. En esa línea, el Tesoro optó por renovar deuda en plazos cortos, generando vencimientos con acreedores privados que no se extienden más allá de octubre de 2027. Como resultado, la deuda privada a menos de un año asciende a alrededor de 100 mil millones de dólares.

En este punto, López Mieres, analista del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP), aporta un marco adicional: por ahora no se observan señales de una corrida cambiaria inminente, pero sí una salida de capitales de modo gradual y una caída significativa de precios en bonos y acciones. Por eso resulta incongruente, desde su perspectiva, que el presidente haya pedido considerar una corrida para justificar ciertas medidas.

Sobre las declaraciones de Milei para sostener que cuenta con una capacidad “de respaldo” de 125 mil millones de dólares ante una corrida, el analista añade dudas: suma swaps con China por 20 mil millones, que no quedan disponibles para uso inmediato en el mercado cambiario; otro swap con Estados Unidos por 20 mil millones que nunca quedó del todo claro cuánto y cuándo se ejecutaría —solo habría llegado un monto mínimo de 2 mil millones—; y, además, una estrategia basada en ventas de dólares en contratos a futuro que, para López Mieres, es “una fantasía”. A esos números se suman otros 20 mil millones más que Milei atribuye a su caja de herramientas.

En este marco, López Mieres sostiene que, si bien Caputo y Milei hablan de riesgo de corrida, las estimaciones que presentan no encuentran soporte en señales claras del mercado. El análisis concluye subrayando que, a corto plazo, la clave permanece en la capacidad del Estado para gestionar vencimientos y mantener la confianza de los inversores, frente a un contexto de incertidumbre política y economía externa volátil.