En diálogo con Buenos Aires/12, Facundo Nores señala que los recortes anunciados por el gobierno nacional impactan directamente en la gente de La Costa. El funcionario destaca que, ante un contexto de austeridad, temas sensibles como el acceso a módulos alimentarios, medicamentos, tratamientos o prótesis, además del funcionamiento de PAMI y la continuidad de subsidios a la energía, están en riesgo de deterioro. Según su lectura, “el abandono es brutal” y agrega que la finalización del Régimen de Zona Fría podría traducirse en subas de gas superiores al 50% para las ciudades costeras.
Nores remarca que La Costa ha crecido notablemente en su población en las últimas décadas: “creció casi un 45% entre 2010 y 2022, y hoy ronda las 110 mil personas”. En ese marco, la Municipalidad reparte unos 12 mil módulos de alimentos por mes, afectando a aproximadamente el 10% de los vecinos.
Otro punto central es el fin del programa Remediar, que entregaba medicamentos desde el gobierno nacional. Con su desaparición, subraya el impacto: cerca del 40% de los habitantes de La Costa quedó sin acceso a fármacos. “Antes, en la salita, se podían retirar ibuprofeno, antibióticos, fármacos para la hipertensión o anticonceptivos; eso ya no está y el municipio no puede cubrir la dimensión que tiene este servicio”, afirma.
El funcionario también señala el efecto del marco político de La Libertad Avanza en el costo de la energía: boletas eléctricas que oscilan entre 300 mil y 500 mil pesos. Añade que, junto con el fin del Régimen de Zona Fría para la región, la factura de gas podría subir al menos un 30% y, en ciertos casos, duplicarse.
La Costa, cuyo motor económico es el turismo, ha enfrentado temporadas con balances negativos desde la llegada de Milei a la Casa Rosada. Durante el verano 2024-2025 hubo un descenso de más de 8% en la llegada de visitantes respecto del año anterior; para 2025-2026, la caída fue similar, con menos días de estadía contratados y una contracción cercana al 40% en el consumo.
En ese contexto, Nores transmite que las comunidades dependientes de la temporada están viendo mermadas las ventas que sostienen empleo y servicios locales, lo que complica aún más la situación de un distrito ya golpeado por la reducción de subsidios y la desfinanciación de herramientas estatales que sostenían la vida cotidiana de sus vecinos.



