La barra brava de Racing atraviesa un nuevo punto de quiebre: el líder histórico, Leandro Paredes, está prófugo de la Justicia. Mientras el club mira de cerca el clásico frente a Independiente, la prioridad real del centro de la tribuna es consolidar el poder ante la ausencia del jefe, que desde afuera seguiría moviendo los hilos. En esa lógica, asumió la conducción del paravalancha del Cilindro un hombre de confianza de la cuerda de Paredes: Darío Barzola, conocido como Gamuza. Le ganó la pulseada a Brian Paredes, hermano del líder, y a Martín Tincho Ramírez para comandar la nueva gestión de Los Violentos de la Academia. Su nuevo apodo acompaña ese intento de sostener el negocio ante la ausencia del jefe, aunque no está claro cuánto durará su authority ante la turbulencia que domina la interna.
¿Quién es Barzola? Forma parte del grupo de Villa Corina que opera como Los Pibes de Racing, una facción que desde 2021 viene manejando la barra con el respaldo de la intendencia, la Policía y la dirigencia del club, habiendo superado a la facción histórica Guardia Imperial. Su nombre cobró notoriedad tras ser detenido en enero de 2023 en medio de un enfrentamiento entre corrientes internas: la Aprevide lo identificó en un auto rumbo al estadio y, al detenerlo, le hallaron un revólver calibre .32 con cuatro balas en el cargador, además de otros dos armas de balines y varias navajas. En esa disputa interna, Barzola quedó enfrentado a la facción de Matías Alfonzo, alias Cara de Paty, quien había sido expulsado de la tribuna por Paredes tras el logro de 2021 en el Cilindro. A fin de cuentas, ni el club ni la conducción política de seguridad de entonces impidieron su ingreso.
Desde aquella etapa de impunidad, Barzola fue ganando terreno dentro del círculo de Paredes. Sin embargo, el acceso a la cúspide estuvo condicionado por su cercanía con la actual conducción de la barra de Independiente, lo que complicaba su ascenso definitivo; se dice que uno de sus hijos, Fabián, mantiene afinidad con esa facción, lo que alimentó la rivalidad interna. Quienes mantenían el rol de reemplazo habitual ante las detenciones de Paredes eran su hermano Brian y Tincho Ramírez, pero la situación reciente ha acelerado la mudanza de liderazgo.
La denuncia penal por la agresión en la platea a Walter Alagastino, integrante de la vieja Guardia, llevó a que la Justicia dictara la captura de Paredes hace diez días. Aunque prometió entregarse, terminó burlándose de ese compromiso y sigue sin aparearse. La causa se tramita por lesiones leves en concurso real con amenazas, agravada por haber ocurrido en un espectáculo deportivo; las imágenes de la golpiza son consideradas por la querella como posibles indicios de tentativa de homicidio.
La búsqueda del líder continúa, y, pese a las mutuas alianzas que sostienen el poder, la pregunta persiste: ¿cuánto tiempo podrá mantenerse Barzola al frente mientras persisten redes de apoyo y vínculos políticos que podrían entorpecer la investigación?



