Boca encara la revancha ante Vasco da Gama en el estadio Maracaná tras haber caído como local en la primera semifinal de la Copa Sudamericana. Leandro Paredes, capitán del equipo, sufrió un desgarro grado II en el isquiotibial derecho hace seis días y originalmente estaba fuera de toda la serie, dejando un vacío notable en la Bombonera.
Con el paso de los días, el mediocampista inició trabajos de campo y sorprendió al cuerpo médico con su rápida evolución. En la práctica del miércoles mostró movimientos activos y dejó buenas sensaciones sobre la posibilidad de un regreso adelantado.
Este sábado se cumple el undécimo día de la lesión sufrida ante Instituto en Córdoba. Aunque la mayoría de los médicos recomienda un mínimo de 21 días de recuperación, la relevancia del encuentro y un antecedente reciente —cuando Paredes jugó ante Universidad Católica bajo circunstancias similares— alimentan la esperanza de que podría estar disponible desde el arranque en Brasil.
El cuerpo técnico de Rodolfo Arruabarrena mantiene un seguimiento estrecho de la evolución y evaluará en los próximos días si arriesga al capitán para el partido decisivo. La decisión final dependerá de su respuesta en los entrenamientos y de la tolerancia a posibles molestias, incluso si ello implica salir a la cancha con alguna limitación.
El principal temor es una recaída que lo deje fuera de un tramo clave del semestre, con varias competencias por delante. En caso de avanzar a la final de la Copa Sudamericana, Paredes tendría un mes completo para recuperar el pulso antes del encuentro definitorio.
Además de la Sudamericana, Boca apunta al Torneo Clausura, a la tabla anual y a la Copa Argentina. En el horizonte aparece también el Superclásico frente a River en la Bombonera, previsto para el 1 de noviembre, y la eventual disputa del Trofeo de Campeones si el equipo avanza en los playoffs de la Liga Profesional.



